arcano 19 tarot

Los arcanos salen a nuestro cruce mostrando un rostro o una fachada, se presentan en su aspecto visible y a veces extremadamente obvio o explícito. Así ocurre también con El Sol, símbolo de luz y vida. Sin embargo, esta misma luz y vida es el resultado de un proceso que permanece en reserva, oculto a una mirada superficial. Uno de los fines de esta serie de notas sobre Tarot comparado es reunir claves acerca de esos procesos enigmáticos.

Podríamos pensar en la Luna para integrar al opuesto y así comprender mejor la naturaleza de El Sol o las características de su experiencia pero el fuego es un misterio en sí mismo. Curiosamente, estas láminas no señalan al satélite, francamente lo dejan de lado, demasiado pequeño para ni siquiera ser aludido…

Vamos a abordar lámina por lámina, empezando por la baraja acuariana. Como en el resto de notas sobre los arcanos mayores, podremos ver una continuidad entre los tres mazos de Tarot aunque cada uno de ellos apunta a un aspecto específico de la experiencia. Un arcano se define tanto por lo que dice como por lo que no dice (de ahí su nombre).

La carta acuariana barre con la oscuridad y se abalanza sobre nosotros. Si en nuestras consultas miramos al pasado, su claridad obnubila el camino que hemos recorrido o, lo que es lo mismo, «nos hace olvidar». Si miramos a futuro, su fuerza nos impide ver la remoción radical que nos espera. Si nuestra mirada se enfoca en el presente, el que hace desaparecer nuestra noción lineal del tiempo, podríamos estar mirando sólo un lado de la moneda o sintiendo un optimismo un tanto simplista acerca de lo que efectivamente está ocurriendo, el verdadero alcance de los cambios…

La carta del Tarot egipcio indica que en la experiencia en consulta hay claramente una intencionalidad en juego. Esto quiere decir que se ha llegado a un resultado, que se ha obtenido un producto nuevo, que cualquier problema o conflicto ahora parece una nimiedad a nuestros ojos. Esta carta simboliza que el consultante está generando cosas de otra manera, que ha encontrado un nuevo modo de transitar las experiencias, que ya nada es conocido o habitual en su forma de caminar. Esto puede traer desaveniencias pero, como se dijo, son asuntos sin importancia.

Con la carta del Marsella es más fácil entender qué subyace a la experiencia de El Sol. Para el fuego, no existe la oscuridad pero no está ajeno a la dualidad. La alegría, la expresión del potencial, el entusiasmo, toda su vitalidad pueden quedar limitadas a la experiencia racional de «lo conocido», una versión mediocre de nosotros mismos. Esto ocurre incluso si en consulta se ha obtenido el naipe en posición derecha. Podríamos preguntarnos ¿cuánto cuesta vivir una nueva forma?

El Sol en el Tarot también ha sido denominado La Inspiración, una manera de simbolizar que los antiguos problemas y preocupaciones primero desaparecen en nuestra mente y que, una vez iniciado el proceso, ya nada puede detenerlo.

©Julia Pérez Bustamante | Todos los derechos reservados

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Tres Mancias

Soy Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas personalizadas con monedas (I Ching), con cartas de Tarot y cartas astrológicas. También enseño Astrología on line. En todas mis lecturas, el enfoque es pragmático y laico, aportando información real, precisa y útil para que quienes me consultan ¡tomen decisiones por sí mismos!

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