En esoterismo, aplicamos la analogía para comprender la organización de la materia en sus distintos niveles de agregación. Desde esta base de entendimiento podemos entonces conectar distintas experiencias en la materia viva y así encontrar los canales de comunicación que nos hacen tomar conciencia de la interdependencia etérica entre seres vivos.

Cuando encontramos movimiento, encontramos vida. Y esto aplica para cualquier célula de nuestro cuerpo físico, para cualquier planeta que presente rotación sobre su eje, para cualquier sistema solar con órbitas planetarias, para cualquier galaxia danzante en el Cosmos.

La misma analogía nos indica que existen puntos de síntesis energética en el ser humano (chakras) y en el sistema solar (planetas). En el ser humano, podemos ubicar nueve centros principales que organizan la actividad orgánica y que se encuentran íntimamente conectados con las glándulas del sistema endocrino. Estos centros se hallan asociados a distintas actividades planetarias, un axioma esotérico que hunde sus raíces en los postulados del laya yoga.

El karma (acción) que nos ha conducido a reencarnar se encuentra graficado en la carta del natalicio, y en los aspectos planetarios que observamos podemos también comprender mejor qué canales de circulación etérica se encuentran favorecidos (aspectos benéficos) u obstruidos (aspectos maléficos). Ello implica que el intercambio de energía desde un chakra hacia otro se encuentra impreso en la composición orgánica de nuestro cuerpo físico.

Con el desarrollo del pensamiento, el magnetismo y la voluntad (tres aspectos de la conciencia a los que en conjunto se denominan por convención Mente) progresivamente maniobramos con la energía modificando las vías de circulación kármicas. De esta manera, el ejercicio del libre albedrío subvierte el orden kármico del natalicio y da por tierra con el determinismo astrológico («espiritual», caracterológico…), pues es la Mente la que dirige la energía.

Sabemos que concentrar nuestro trabajo energético sobre el funcionamiento de los chakras modifica las formas de la materia densa. En términos astrológicos, los aspectos planetarios pueden ser objeto de transformación consciente, ya se trate de aspectos benéficos que relajan en extremo la circulación etérica, ya se trate de aspectos maléficos que la tensionan.

Desde esta perspectiva vital en Astrología, las experiencias de transformación se encuentran muy lejos de los planteos arquetípicos, los que remiten a la modificación de las condiciones psicológicas de existencia. Una experiencia de transformación vital es una experiencia de real integración etérica con el medio ambiente, lo que redunda en una mayor vitalidad.

Las integraciones vitales no se definen en términos psicológicos. No pertenecen a la esfera de las identificaciones o de los propósitos mundanos y, en este sentido, podría decirse que exceden a la experiencia humana. Estas integraciones pueden ser placenteras o displacenteras en mayor o menor grado, según veremos, y ponen de manifiesto que los ejercicios de fusiones energéticas convierten a la Astrología en un medio de lectura práctico para captar el karma personal y apostar a su transformación consciente. Los cambios kármicos no se traducen en espejismos psicológicos acerca de la vida, la muerte o nuestras relaciones interpersonales: los cambios kármicos se traducen en modificaciones corporales.

Con el trabajo de fusiones astrológicas, podremos experimentar vitalizaciones o desvitalizaciones repentinas en ciertas áreas orgánicas pues lo que está ocurriendo es el cambio en la fijación de la energía según determinada condición natal (carta astral). Las transformaciones requieren disminuir la densidad, y la densidad proviene de la adherencia de la energía emocional a la materia inerte.

Por tal motivo, siempre miramos a la Luna astrológica como principal indicador kármico. La fusión entre la materia física y la materia astral (emociones) es una integración largamente consolidada, es el origen del karma de densificación para la Humanidad y, por lo tanto, es la causa del descenso vibratorio del aliento vital en las ruedas de reencarnaciones. Es tal la fijeza que históricamente presenta que su modificación es directamente proporcional al esfuerzo de transformación que requieren los aspectos planetarios natales.

Una lectura astrológica vital estudia la interrelación energética entre planetas (chakras) y realiza un balance entre el karma y el libre albedrío según el interés del consultante. En este punto, resulta esencial especificar que las cuestiones kármicas no son cuestiones psicológicas y mucho menos sociales, que la experiencia de estar vivo nos remite en última instancia a nuestro cuerpo físico (lo único que poseemos) y que la práctica de fusiones astrológicas mediante el entrenamiento mental nos conduce a un doble objetivo: expandir nuestra libertad de acción y encontrar una mayor y real vitalidad armónica con el medio.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

curso de astrología

Tres Mancias

Soy Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas personalizadas con monedas (I Ching), con cartas de Tarot y cartas astrológicas. También enseño Astrología on line. En todas mis lecturas, el enfoque es pragmático y laico, aportando información real, precisa y útil para que quienes me consultan ¡tomen decisiones por sí mismos!

0 comentarios

¿Preguntas, sugerencias, comentarios...? ¡Adelante!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Lo sentimos. No es posible copiar contenido ni inspeccionar el código fuente
Tres Mancias

Suscríbete a nuestra newsletter

y recibe actualizaciones y promociones exclusivas