Los Ascendentes Tauro-Libra y Urano

Empezamos con un viaje arcano para conocer las resonancias de Tauro y de Libra cuando estos signos se encuentran en el horizonte natal. Venus será tu regente astral y comenzarán los ecos hacia Urano. Con la exaltación de Piscis, el Tarot egipcio nos invita a recorrer la travesía para estas resonancias energéticas.

Con Venus regente, el horizonte astral en Tauro lentifica los procesos para vitalizar la estructura. Observar cómo se enlazan los afectos a cada aspecto particular de la vida puede parecer una pérdida de tiempo para lo que no se tendría paciencia, mientras que mentalmente suelen experimentarse ideas y situaciones que se adelantan a la realidad material objetiva. También habrá que observar cómo se alcanza la comodidad o se obtienen beneficios en las áreas física y económica. En conjunto, se trata de abocarse a los modos de construcción en la experiencia cotidiana, y para ello se precisará rescatar el valor de los afectos y del deseo, observando el grado de belleza que pueden adquirir las formas.

Con esta energía en el horizonte del Sol, la actividad sexual física también suele ser objeto de construcción y de cuidado ya que la atención precisa enfocarse en la expresión física-astral para encontrar alimento en actividades lo más concretas y prácticas posibles. La sensualidad, los afectos y las características físicas y económicas pueden ser indicadores de la actividad mental y de la actividad magnética que se palpita y que suelen introducir permanentes cambios en la experiencia cotidiana.

Si se tratara de fijar algún aspecto de la vida en particular, se lo fijaría para experimentarlo y conocer ciertas cualidades propias que por su fugacidad no permiten una expresión y desarrollo suficiente como para aprehenderlas. Sin embargo, es esperable que cuando determinada forma (afectiva, material) haya sido construida, el deseo se retire de ella y se comience un nuevo proceso de construcción, como una manera habitual y persistente de conocerse a sí mismo.

Venus también rige al signo de Libra y cuando este signo se halla en el horizonte astral, se conoce por intuición cómo distribuir de manera adecuada la energía ya que se perciben las potencialidades a desarrollar. La búsqueda de equilibrio y de armonía relacional es la manera de elaborar la discordia afectiva y social que se genera alrededor de las múltiples posibilidades y recursos a los que se sabe no sólo administrar sino también sacar provecho.

Como un intento de solución entre posiciones encontradas y conflictivas a las que habrá que enfrentar sin intentar suavizar o disimular las diferencias, se podría alternar periódicamente entre distintas posturas para observar qué indican respecto de sí esos mismos movimientos oscilatorios, mayormente contradictorios, y llegar a cierto grado de conciliación entre aspectos incoherentes que generan caos en el entorno por falta de tacto, diplomacia o pensamiento mediador. Al ubicarse y comprenderse en los contextos de inserción, se pueden ir objetivando determinadas relaciones dentro del conjunto, y las que se elijan desde la intuición mostrarán vínculos kármicos particulares a entender en función de las corrientes de pensamiento que representan, y a comparar mediante el registro de sus (in)compatibilidades. Finalmente, las observaciones de estas cuestiones vinculares deberían llevar a tomar decisiones sobre la elaboración de algunos rasgos de sí y sobre la continuidad de algunos elementos en el entorno.

Ambos ascendentes muestran conflictos de orientación astral y mental. Al asimilar estas energías, se toma contacto con los polos emocionales que pudieron haberse pasado por alto y el ser observa que se encuentra ligado a las tendencias lunares. A través de ellas se reconoce en el mundo de la materia y de las relaciones elementales, y deberá decidir la dirección mental que adopta. Puede ser lanzado de un lado al otro por las corrientes emocionales o puede redefinir la experiencia del afecto y del placer a través de su propia orientación magnética.

La forma arcana se asocia a la regencia de Venus en Tauro, signo en el que el placer de los sentidos y la belleza de lo natural expresan la armonía en la materia. El sentido de integración también se halla presente en la búsqueda del equilibrio en Libra, una energía que más lo consigue cuanto menos se compromete. Pero en el signo de Tauro, la forma expresa una mejor representación de la necesidad de modificar las afinidades y las relaciones de combinación.

Las diferencias entre la organización cuaternaria (física) de la energía y la terciaria (mental) son claras y el desarrollo no las puede alternar sin producir efectos nefastos sobre sí y el entorno. La materia, en cualquier grado de densificación, transforma su expresión cambiando su frecuencia y luego se reorganiza para construir una nueva forma. Si se trata de los componentes elementales, estos no pueden combinarse desconociendo sus antagonismos. En cuanto a las formas mentales, estas tampoco pueden condicionarse con tensiones que no los caracterizan. (Arcano 6).

La conciencia alcanza una solución armónica integrando distintos aspectos de la experiencia. Decide permanecer conectada con fuentes de inducción externas que la pueden tironear una y otra vez sin sentido, y las conoce. No sólo las conoce sino que se posa sobre ellas y las porta como señal o signo de haberlas encontrado e incorporado.

También desarrolla una voluntad que no puede ser drástica cuando se trata de conciliar tendencias, ya que un movimiento brusco podría anular alguna de ellas. La exaltación tiñe de concesiones a la voluntad para reintegrar a la naturaleza elemental, lo que no podría ocurrir ni por dominación ni por entrega, una expresión que retoma el apasionamiento sin neutralidad pero también sin producir fricción. (Arcano 22).

A la exaltación subyace la figura de El Emperador, el que representa la facultad creadora expresada de manera ya impersonal. Desde el pensamiento gobierna el mundo de la materia y tiene una conexión permanente con el poder de su voluntad. No precisa involucrarse en las circunstancias del mundo pues ya las vive desde el aspecto mental-intuitivo y todo lo que ocurra por debajo de sí lleva su sello personal.

La conciencia experimenta un imperativo vital que resuelve cualquier conflicto de tendencias con cambios dinámicos abruptos que elevan masivamente el tono de la estructura. Una nueva forma mental, de clara intención y con fuerza controladora, rompe los lazos de dependencia emocional que pudieran restar y la vitalización emocional de las formas mentales surge como un recurso energético que puede emplearse a voluntad. (Arcano 4).

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.


Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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