Proyectar cambios con I Ching

Yin Yang

Cuando se lanzan las monedas, se traza un dibujo de seis líneas o hexagrama, el que refleja la situación por la que se consulta. Dada esta situación inicial, es posible intentar la proyección de mutaciones para alcanzar determinada otra. Para ello, conviene estudiar cuál sería la tendencia natural de movimiento (hexagramas anterior y siguiente en la secuencia lineal de 1 a 64) y desde esa base de interpretación, determinar los cambios necesarios para arribar a la situación más conveniente o deseada. El consultante, entonces, no sólo realiza una pregunta a la mancia sino que también puede explicitar cuál sería la situación que se halla en su horizonte de aspiraciones, de manera tal que se puedan planificar una serie de cambios que conduzcan hacia ella. Aquí se da un ejemplo.

Si el consultante obtuviese como respuesta “El Oscurecimiento de la Luz” (36), debe estudiarse cómo es el pasaje desde “El Progreso Gradual” (35) hacia “La Familia” (37) y qué relación guarda con el “El Conflicto” (6, hexagrama opuesto) y con “La Liberación” (40, hexagrama interno). En resumen: a) el orden de las cosas se encuentra trastocado por un movimiento que es contrario a la fluidez; b) es preciso ocultar el saber, las intenciones y los deseos para evitar un potencial daño que amenaza desde el exterior; c) existe la tendencia a que otro tipo de contactos con el afuera introduzcan a futuro roles, orden y lazos de compromiso mutuo pero ello sólo ocurrirá si el consultante decide no tomar riendas en el asunto y se dispone a atravesar graves situaciones nefastas; d) no es momento de explicitar peleas o de entablar contiendas abiertas ni tampoco de buscar mediadores que arbitren, es decir, que no es momento de poner las cartas sobre la mesa, y e) existen intenciones de desmenuzar la situación del consultante a fin de extraer conocimiento acerca de sus motivaciones más íntimas.

Si el consultante deseara indagar sobre lo ignorado, podría efectuar dos movimientos (cuarta y sexta líneas) para arribar a la situación indicada en “El Resplandor” (30), en la que se presentan fulgores de luz iluminando las circunstancias, aunque esa misma luz también alumbraría la posición personal del consultante justamente cuando se le recomienda mantenerse en quietud y al acecho del peligro.

El cambio hacia una situación de mayor conocimiento de las cosas no se produce de cualquier manera sino de acuerdo con una modalidad de dos etapas definidas: a) maniobrar para enterarse acerca de las intenciones más íntimas o profundas que se presentan en la situación, lo que generará un movimiento de sacudida que “despertará” de la pasividad que se mantenía, y b) en base a lo anterior, el potencial daño u oscuridad que acechan al consultante caerán por peso propio ya que el mero conocimiento de dichas intenciones significa luz sobre la situación, una especie de “desenmascaramiento”. En resumen, habrá que tener en cuenta que esta misma iluminación entraña un riesgo para sí y que el resplandor que se genera también es fuego que puede quemar. De todas maneras, la decisión de proyectar en este sentido siempre recae en el consultante.

Otra manera de adentrarse activamente en aquello que se ignora es efectuando otros cuatro tipo de cambios, y así arribando a la situación indicada en “Lo penetrante” (57), en la que se ponen en marcha procedimientos y acciones para inmiscuirse, espiar, infiltrarse a través de los elementos visibles e invisibles que están influyendo sobre el consultante. Las exigencias y sobre todo los riesgos que implican estos cuatro movimientos son mayores que en la proyección anterior de cambios, y habrá que tenerlo en cuenta al momento de decidir a qué situación se desea arribar desde las circunstancias iniciales o si, en definitiva, es conveniente o no ampliar el conocimiento sobre las cosas. En estos ejemplos, el consultante bien podría plantearse alguna otra situación-objetivo antes que decidirse por iluminar la oscuridad.

Proyectar cambios con base en la estructura de los hexagramas indica una serie de acciones precisas, ya no azarosas, cuyas características se desprenden del estudio general de las relaciones entre el adentro y el afuera, entre lo explícito y lo latente. Una vez que el consultante obtiene una respuesta a su indagación, tan sólo resta ubicar la situación deseada. Si no se conocen los significados de los hexagramas, basta con formular un objetivo de la manera más detallada posible. Luego queda observar desde qué relaciones de fuerzas se parte, considerar los cambios necesarios y, finalmente, leer el proceso de transformación de dichas relaciones por mutación del carácter de las fuerzas. Todo esto se traduce en términos concretos relacionados con personas, lugares, cosas y circunstancias que se desprenden de la pregunta inicial, de manera tal que el consultante obtendrá no sólo una caracterización precisa de su presente sino que también podrá formular de manera también certera un plan de acción para su devenir en relación con lo consultado.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

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Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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