El karma del Sol en Leo

Leo

La naturaleza ígnea transmuta hacia el Agua y así el cuerpo comienza a absorber energía enfocándola a través de Neptuno. La expresión mental aporta la dinámica que impulsa la autoexpresión. La propia voluntad crea formas personales que organizan mediante un movimiento altamente diferenciado y autónomo que desarrolla cualidades específicas. Periódicamente se reexperimenta la integración cada vez que finaliza un determinado tipo de expresión.

Se cuestiona fundamentalmente la percepción de sí mismo, los rasgos que caracterizan la identidad y, por lo tanto, las bases del narcisismo (entendido como aquello que nuclea y funda los modos de ser y de estar). Como consecuencia, se puede entrar en conflicto con todo aquello que no devuelva la imagen de sí y que desajuste el o los roles sociales asumidos.

Surge, entonces, la necesidad de cesar todo movimiento y de revisar las características del brillo personal con el objetivo de transitar un proceso delicado y profundo en el que se dejan atrás antiguas afirmaciones acerca de sí mismo, para redefinirse desde una mayor calidad en las relaciones afectivas.

De la observación de sí en relación con los otros surgen nuevas cualidades personales que progresivamente consolidan una nueva identidad. La importancia de sí reside en la irradiación al entorno, sin el cual no hay posibilidad de ser centro de atención ni de desplegar una función de dirección, por lo que de la calidad de la irradiación se desprenden la vitalidad y las habilidades creadoras conjuntas.

La tendencia a emitir hacia otros suele ser traducida como generosidad, la que es retribuida con el reconocimiento de ser fuente de energía, característica que suele ser traducida a su vez como liderazgo. Cuando esta relación con el entorno se torna dependiente bajo las formas de vanidad o megalomanía, la calidad emocional de las relaciones se ha descuidado, la identidad se debilita y disminuye la capacidad de autodefinición, que es la característica fundamental que se precisa conservar durante los procesos de cambio.

Esta valoración personal de lo singular es lo que lleva a valorarla en los otros y a promover su desarrollo, no por imitación sino porque tiene la cualidad de despertar lo latente a su alrededor. El movimiento de sí y del conjunto es uno solo y las vías de integración son la sensibilidad, la intuición y el cuidado emocional de las relaciones.

El pensamiento se vuelve innovador, autónomo y creativo y así resulta ser fuente de inspiración para sí y para otros. La influencia es dicontinua, intensa y traspasa los límites de contacto. El cuerpo combina cualidades antagónicas por necesidad: se protege a sí mismo conservando las formas personales y también se permeabiliza para extender el área de influencia y los recursos disponibles. El sentido de sí se refuerza cuando la energía vuelve a centralizarse a través del área mental y se reinstalan las diferencias entre lo propio y lo ajeno, entre lo interno y lo externo.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

El León

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Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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