El karma del Sol en Tauro

Tauro

La naturaleza terrena transmuta hacia el Aire y el cuerpo comienza a absorber energía enfocándola a través de Vulcano. La expresión afectiva se halla ligada a la vida elemental y así las formas físicas presentan permanencia astral. Las relaciones de afinidad desarrollan lazos magnéticos que a su vez producen vínculos armónicos. La mente se instala como aspecto mediador, polariza su actividad en Tauro y genera formas que acompañan de manera acorde.

La posesividad, la inercia y el sentido de comodidad que se desprenden de la sensorialidad profundizan el apego a las circunstancias afectivas y materiales de la experiencia. Cambiar el medio ambiente habitual o los entornos que se frecuentan supone modificar los rasgos básicos en los que se fundan los vínculos con el exterior, rasgos que tienden a reforzarse con el tiempo porque han caracterizado el modo primordial de retener la energía vital.

Cuando se incorporan nuevos elementos a la estructura de vida, se tiende a hacerlos cultivar del mismo modo en que se ha hecho cultivar otros previamente, sobre todo si la naturaleza de lo novedoso no responde a las cualidades que se han forjado y los rasgos típicos de terquedad y rumiación que retrasan el desarrollo no permiten que las transformaciones tengan lugar.

Se trata de incorporar lo desconocido y hacerlo conocido mediante una capacidad de absorción que sin embargo se desarrolla sin esfuerzo, ya que aquello que precisa ser incorporado pero no es asimilado igualmente permanece y puede terminar agotando con facilidad varios aspectos de la vida (cuerpo físico, bienes materiales, sexualidad).

Por el contrario, desarrollar la flexibilidad no desestima el pasado sino que recupera lo construido a través de nuevos modos de germinación y desarrollo que resignifican la experiencia y el sentido del presente, resaltando sus oportunidades y combinación de alternativas, reconociendo el principio, el desarrollo y el fin en los ciclos de la nutrición (física y afectiva, en distintos órdenes) pero fundamentalmente incorporando un sentido particular del movimiento permanente en cada circunstancia o aspecto de vida.

Con el tiempo, se observarán cómo los aspectos materiales (incluyendo la vitalidad física) se vuelven permeables al pensamiento ya que, luego de las condensaciones del deseo y del magnetismo, se experimentan y se elaboran las relaciones entre el deseo y la mente. De esta manera, las tendencias a acumular, retener y fijar pierden gradualmente la resistencia esencial a los cambios cuando se observa cómo la energía mental condiciona la experiencia física. Sin embargo, las características de fijación, acumulación y obcecación también podrán ser replicadas en la actividad mental, y las transformaciones conducirán finalmente a la experiencia de que todo vibra y que, por lo tanto, todo cambia aún luego de cierto período de permanencia y estabilidad.

La actividad mental es básicamente de tipo constructivo y ligada a las formas prácticas del pensamiento. Se desarrolla en función del libre albedrío y de las acciones mentales ya que se mantiene ajena a las tendencias físicas y emocionales. La ausencia de formas magnéticas puede armar o desarmar las formas mentales que se construyen: la energía se torna maleable y aumenta la volatilidad de la mente.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

El Toro

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Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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